
Associação Portuguesa de Acupunctura Japonesa (APAJap)
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Número 5 Primavera 2026 Extracto de:
HARA – JORNAL DE ACUPUNTURA E SHIATSU
Entrevista: A Terra – por Natália M. Rodrigues
Por Natália M. Rodrigues
LA TIERRA, EL ELEMENTO DEL SUELO:
EL MOVIMIENTO QUE SOSTIENE, NUTRE Y CENTRA A LOS OTROS CUATRO.
Entre la semilla y la tierra existe un pacto silencioso. Un gesto de confianza mutua donde la oscuridad no es ausencia, sino gestación. La Tierra nos recuerda el centro que sostiene, nutre y apoya cada transición en la vida. Nos enseña a esperar, a asimilar las experiencias, a encontrar nuestro lugar y a transformar la carencia en sanación.
¿Qué sentirá una semilla al entrar en la tierra? Quizás consuelo, seguridad, pertenencia y tranquilidad, entre otros sentimientos posibles.
Aunque la semilla en la tierra viva esté rodeada de oscuridad, su relación con ella es de compartir; la tierra la sustenta y la semilla la nutre, y esto tiene algo de luminoso.
De manera similar, según la medicina oriental y el estudio de las 5 Transformaciones, el elemento Tierra/Suelo vibra con estas características: sustentar, mantener, nutrir y sostener.
Este elemento, cuya energía está presente en todos los ciclos y cambios estacionales, ofrece un centro, un apoyo, contribuyendo a la capacidad de todos los seres para adaptarse a nuevos ciclos, respaldados por la seguridad que ofrece el elemento suelo, que permite que la vida se manifieste, ya que la adaptación al entorno garantiza la supervivencia y la evolución.
Según la sabiduría popular, cuando se habla de una persona estable, se dice que «tiene los pies bien plantados en la tierra».
La tierra cuida, nutre y protege; se asocia con la energía femenina y la madre. La madre que nutre lo que crea y que sabe esperar a que su creación madure antes de dejarla crecer.
La tierra posee esta sabiduría, esperando a que la pequeña semilla eche raíces y gane fuerza para poder enfrentarse al mundo que la espera.
Cuando este elemento se fortalece, nosotros también, como seres humanos, aprendemos a esperar el momento adecuado para exponernos o simplemente para calmarnos.
Apreciar cada momento sin anhelar más contribuye a una vida libre de ansiedad.
En este estado, vivimos sin malgastar energía, lo que fortalece el equilibrio del sistema inmunológico.
Cuando nos sentimos apoyados y nutridos, dejamos de ser dependientes, no comemos en exceso, no abusamos de los dulces, no vivimos más allá de nuestros límites.
Reconocer nuestro lugar en el mundo nos hace más empáticos y compasivos. En este estado, se mantienen en equilibrio los niveles de azúcar en sangre y la calidad del sistema linfático, funciones importantes relacionadas con este elemento.
Cuando nos sentimos nutridos y seguros, nuestros músculos internos y externos se fortalecen, y nos volvemos como la tierra: nutrimos las raíces de nuestro cuerpo y nuestros pensamientos, y así asimilamos la vida con tranquilidad y seguridad.
Al reconocer el movimiento apropiado para cada situación, desarrollamos una actitud compasiva, cultivamos nuestros talentos y reconocemos la importancia de nuestro papel en el desarrollo del conjunto. En este estado, evitamos la depresión, que viene acompañada de una sensación de inutilidad. Cultivamos una actitud positiva y seremos más nutritivos que consumistas.
El elemento tierra, o suelo, nos enseña a nutrir la vida que nos anima y nos recuerda la importancia del planeta que nos sustenta, sin condiciones ni preferencias.
Nos sentimos seguros en cada momento de la vida, y es necesario nutrir este elemento con la sabiduría del amor, que es dulce y cálido y sabe esperar.
Mis padres me pusieron Natalia, nombre que contiene la palabra Navidad. Es necesario saber ser, saber apreciar, saber esperar y, sobre todo, saber nutrir cada momento y situación, para no sacudir la tierra ni dejarla estancada.
El elemento tierra nos habla del sabor dulce y cálido que nos recuerda a la leche materna, la que saboreamos al llegar al mundo, al brotar a esta vida, al dejar atrás la dura cáscara de la semilla para convertirnos en lo que somos.
Por eso, el Elemento Tierra se nutre de la calidez y la dulzura, de la delicadeza de los gestos, del afecto y de la paciencia, sabiendo esperar el tiempo necesario para dar a luz.
La vida se compone de ciclos, y la transición de uno a otro se nutre de esta energía.
Quizás inspirada por esta celebración, que lleva mi nombre, me encanta estar con la gente, compartiendo momentos que son verdaderamente los regalos más preciados de la vida.
He seguido una dieta Macrobiótica durante 40 años, y a través de este estilo de vida he desarrollado mi ser.
Ofrezco cursos de formación en este campo y he escrito varios libros sobre el tema, todos ellos centrados en la nutrición. Vivo y celebro la Navidad todos los días, haciendo honor al nombre que me pusieron.
Natália Rodrigues
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Bibliografía:
HARA – Jornal Acupuntura e Shiatsu Edición: N° 5 – Marzo 2026 Publicado por: APAJap – Associação Portuguesa de Acupunctura Japonesa
Edición: Ana Sofía Pacheco.
Coordinación editorial: Francisco Galope
Diseño gráfico y coordinación: Ana Fontinha Gameiro
Proyecto editorial: Elsa Jorge
Comité editorial: Fernanda Sousa Tavares | Luis Gameiro
Reseña: Luis Gameiro
Este número fue escrito por: Catarina Caetano, Ivan Bel, José Faro y Natália M. Rodrigues (invitados), Ana Sofia Pacheco,
Carlos Chan Cordeiro, Francisco Galope y Fernanda Sousa Tavares
Frecuencia: Trimestral
Formato: Digital
Contacto: info.apajap@gmail.com
Sitio web: https://www.acupunturajaponesa.org/
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