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SHIATSU E INMUNIDAD:
FORTALECIENDO LOS FUNDAMENTOS, APOYANDO LA VIDA
Por Ivan Bel
Tras la pandemia, la inmunidad ha dejado de ser un mero concepto biomédico para convertirse en una cuestión existencial: ¿qué nos protege realmente? Entre el Wei Qi, la fuerza del núcleo y la regulación emocional, el Shiatsu y la Medicina Tradicional China ofrecen una comprensión integral de la salud, donde la resistencia no es una lucha, sino el mantenimiento de la armonía.
Tras la pandemia de Covid-19, la cuestión del sistema inmunitario ha adquirido una nueva relevancia: ¿por qué algunas personas enferman y otras no? Esta pregunta ha estado presente a lo largo de toda la historia de la medicina. En cada época, ante la aparición de una enfermedad, los seres humanos buscan comprender qué, en su interior, les permite resistir o, por el contrario, los hace vulnerables. El Shiatsu y la Medicina Tradicional China ofrecen, en este sentido, una comprensión coherente y profundamente estructurada.
Según la terminología de la Medicina Tradicional China, los nombres de los órganos (Zang 脏) y las vísceras (Fu 腑) se escriben con mayúscula para distinguirlos de sus significados anatómicos occidentales.
En la definición biomédica, la inmunidad se refiere al conjunto de mecanismos que permiten a un organismo defenderse de agentes externos, en particular agentes infecciosos. Se basa en la inmunidad innata y adquirida, movilizando procesos celulares y humorales.
La Medicina Tradicional China, por su parte, no describe un «sistema inmunitario» en el sentido orgánico del término, sino más bien una capacidad funcional global: la capacidad de mantener la integridad del cuerpo, regular los intercambios con el mundo exterior y preservar el equilibrio interno. Se trata menos de combatir y más de mantener una coherencia dinámica.
Wei Qi (卫气): la primera línea de defensa:
Al estudiar cómo un ataque externo (climático o microbiano) penetra en el cuerpo, los antiguos chinos identificaron una primera capa de defensa: el Wei Qi. Es una forma de energía Yang que circula entre la piel y los músculos, en un espacio llamado Cou Li (腠理). Cuando una persona posee una fuerte energía superficial, el Wei Qi parece extenderse más allá del propio cuerpo. Probablemente conocemos personas que rara vez sienten frío y no temen al viento ni a la lluvia, precisamente porque su energía protectora es fuerte y su piel no se siente vulnerable.
El Wei Qi se produce por la acción combinada del Bazo y el Estómago, o mejor dicho, por la transformación de los alimentos y las bebidas.
Esto nos lleva a reflexionar sobre lo que ingerimos: ¿contribuye nuestra dieta a fortalecer nuestro sistema inmunológico?
La energía nutricional que nutre los órganos y todo el cuerpo se llama Ying Qi (营气).
La sangre del bazo, enriquecida con la esencia de los alimentos, asciende a los pulmones, que distribuyen el Qi por toda la superficie del cuerpo gracias a su conexión con la piel. Todo el sistema se sustenta en la base energética de los riñones y se rige por la relación entre los pulmones y el intestino grueso.
Si el bazo no transforma adecuadamente el Qi de los alimentos (Gu Qi 谷气) proveniente del estómago, el Qi del bazo se debilita. Los pulmones no pueden entonces combinarlo adecuadamente con la energía del aire (Kong Qi 空气), la difusión se vuelve insuficiente y los riñones no pueden proporcionar suficiente energía primaria (Yuan Qi 元气) para mantener el sistema. Como resultado, el sistema inmunitario se debilita. Los naturópatas hablan de un «terreno inmunitario», y aquí entendemos que es el equilibrio interno el que determina la capacidad de defensa de la superficie.
Vías de los factores patógenos: Tras atravesar la piel, los factores climáticos externos penetran en las capas musculares y tendinosas, que la medicina tradicional china ha denominado meridianos musculotendinosos (Jing Jin 经筋). Si este proceso no se interrumpe, el ataque puede alcanzar los meridianos principales y, posteriormente, los órganos internos, agravando los síntomas.
Una zona merece especial atención: el abdomen. Al estar menos protegido por estructuras musculares superficiales que la espalda, es particularmente vulnerable a los ataques del frío (Han 寒). La penetración directa puede afectar los intestinos, el estómago o el útero (Bao Zi 胞子), causando dolor, trastornos digestivos y alteraciones ginecológicas, incluida la infertilidad.
La tradición japonesa del Hara-maki, una banda que se lleva alrededor del abdomen y los riñones, ilustra esta conciencia ancestral sobre la importancia de proteger el núcleo del cuerpo.
Otra interpretación teórica se basa en los cinco puntos Shu (Wu Shu Xue 五输穴).
La agresión puede penetrar a través de las extremidades —dedos de las manos y de los pies— y progresar a lo largo del meridiano, siguiendo el flujo del Qi. Luego pasa por los puntos Pozo (Jing 井), Manantial (Ying 荥), Arroyo (Shu 输), Río (Jing 经) y Mar (He 合). Esta progresión gradual resalta la importancia del diagnóstico precoz y la intervención adecuada antes de que la agresión alcance niveles más profundos.
Cuanto más progresan, más graves y difíciles de tratar se vuelven los desequilibrios. Sin embargo, una de las grandes ventajas de estos puntos es que nos permiten identificar las diferentes etapas de penetración de los factores patógenos y detener su progresión. Si no intervenimos y no activamos el punto del Mar (ubicado en los codos y los hombros), el sistema pierde su armonía, impactando directamente nuestra salud. Si bien cada órgano Yin se relaciona con una emoción específica, es el Corazón, considerado el emperador, quien las percibe e integra todas. Esto significa que, con el tiempo, el Corazón se ve inevitablemente influenciado por las emociones.
Esta comprensión nos invita a reconocer que gestionar las emociones es fundamental para mantener nuestro equilibrio energético y, por consiguiente, nuestra inmunidad.
La verdadera pregunta es: ¿qué hacemos, en nuestra vida diaria, para equilibrar y calmar nuestras emociones?
Esta es una reflexión esencial y un camino continuo de sanación y autoconciencia.
Centro, difusión y regulación: En los textos chinos, todo se refiere al concepto de un centro fuerte al hablar de la capacidad de defenderse de las agresiones externas. Un centro fuerte puede difundir su Qi hacia las extremidades y la superficie del cuerpo. Si bien ya se ha hablado del mecanismo Wei Qi, que involucra al bazo, el estómago, los pulmones y los riñones, es importante no olvidar un componente clave de nuestro sistema inmunitario: el hígado.
Desde una perspectiva occidental, el hígado es responsable de una impresionante variedad de funciones: más de 500 diferentes. Esto lo convierte en uno de los órganos más importantes del cuerpo, tanto por su tamaño como por su actividad. Entre sus funciones principales se encuentra la capacidad de filtrar la sangre de los intestinos, identificando sustancias potencialmente dañinas presentes en las moléculas de los alimentos. Con la creciente presencia de conservantes, pesticidas, edulcorantes y otros disruptores endocrinos, el hígado se encuentra bajo constante presión. Si esta función de filtrado se debilita, el cuerpo comienza a acumular toxinas, lo que también puede afectar al corazón, ya que la sangre filtrada por el hígado se envía posteriormente a este para su distribución por todo el organismo.
Además, el hígado, al igual que el bazo, desempeña un papel importante en la producción de células inmunitarias, en particular glóbulos blancos, esenciales para la defensa contra virus, bacterias y hongos.
Cada órgano cumple funciones diferentes, y es la combinación de estas funciones la que permite al cuerpo protegerse eficazmente.
En la Medicina Tradicional China, el hígado se describe como el órgano responsable de la distribución del Qi en todas direcciones. Esta función se asocia con la vitalidad, el movimiento, la expansión y la capacidad de proyectar ideas y actuar en el mundo. Su papel central en la distribución de la energía es bien conocido; basta decir que un fuerte impacto en la zona del hígado provoca una pérdida inmediata de energía. Junto con los pulmones, que también distribuyen el Qi, forma dos pilares esenciales para la circulación de la energía y, por consiguiente, para la inmunidad.
El hígado también tiene una función menos evidente, pero igualmente importante: su relación con el estómago en el manejo del estrés. El estómago es extremadamente sensible a todo lo que «desciende» de la cabeza, ya sea comida o información de los sentidos y los pensamientos.
Según la teoría de los Cinco Elementos, el hígado apoya al estómago, en una relación en la que el elemento Madera regula el elemento Tierra. El hígado ayuda a absorber y gestionar el estrés, mientras que el estómago reacciona de inmediato.
Por ejemplo, ante un shock emocional o malas noticias, es común perder el apetito y sentir opresión en el estómago. Esta reacción debilita el bazo y, por consiguiente, el qi básico (wei qi). El hígado compensa, pero si el estrés persiste durante demasiado tiempo, acabará sobrecargándose, lo que podría transformar esta tensión en irritabilidad o ira.
Hoy sabemos que, si bien el estrés no es una enfermedad en sí misma, agrava los desequilibrios preexistentes, bloquea la circulación del qi y los fluidos, altera las funciones fisiológicas y debilita el sistema inmunitario.
Por lo tanto, crea vulnerabilidades en el sistema de defensa del cuerpo, facilitando la entrada de patógenos.
En resumen, las principales causas modernas de un sistema inmunitario debilitado incluyen:
-Estrés: contrae el estómago y sobrecarga el hígado;
-Actividad mental excesiva: debilita el bazo y provoca un aumento del Yang del hígado, alterando el corazón;
-Alimentos fríos o procesados: debilitan el estómago, el bazo y el hígado;
-Falta de descanso e insomnio: alteran el hígado, debilitan el corazón y sobrecargan los riñones y los pulmones;
-Sedentarismo: debilita el bazo (músculos) y el hígado (tendones).
Recientemente, un cliente comentó: «¡Es increíble! Desde que empecé a practicar Taijiquan y entrenamiento con pesas, duermo bien, como mejor, me siento más relajado y he dejado de enfermarme durante el invierno». En vista de lo anterior, esta mejoría es perfectamente comprensible.
El Shiatsu como apoyo para la vida:
Es imposible hablar de Shiatsu sin recordar las palabras de Tokujiro Namikoshi:
≪El Shiatsu es como el corazón de una madre. Al presionar el cuerpo, se despiertan las fuentes de la vida. El shiatsu es una técnica sencilla y profundamente eficaz. Mediante la presión aplicada al cuerpo, promueve la circulación sanguínea, linfática y nerviosa, a la vez que relaja los músculos y los tejidos conectivos, como tendones, ligamentos y fascia. Aplicado a lo largo de los meridianos, también ayuda a guiar la circulación del Qi y estimula la función de los órganos.
De esta forma, es posible fortalecer el sistema inmunitario, activando lo que las tradiciones chinas y japonesas denominan «fuerzas de autocuración». La estrategia terapéutica se hace evidente: es necesario abrir y estimular los tejidos del cuerpo, fortalecer el centro (bazo y estómago), promover la circulación del Qi (pulmones e hígado) y nutrir la energía vital (riñones). Este enfoque es particularmente importante durante los cambios estacionales, como entre otoño e invierno. Sin embargo, cuando el sistema inmunitario se ha debilitado durante mucho tiempo, su regeneración requiere más que solo tratamiento Shiatsu. También requiere la participación activa del individuo, mediante una mejor nutrición, el uso de plantas adaptógenas u hongos medicinales (como reishi o shiitake), ejercicio regular, respiración más consciente, mejor sueño y equilibrio emocional. Es un proceso gradual, pero totalmente posible.
En definitiva, desde la perspectiva del Shiatsu, la inmunidad no corresponde a una estructura anatómica específica, sino a una cualidad de equilibrio. Un organismo con un núcleo fuerte, buena distribución de fluidos y una raíz estable manifiesta naturalmente una mayor resistencia.
Fortalecer la base, armonizar las funciones y restaurar la circulación son, por lo tanto, el verdadero fundamento de la salud.
Ivan Bel es un maestro internacional, fundador de Ryōhō Shiatsu y de la ONG Missions Shiatsu Humanitaire, dedicada a la promoción del Shiatsu en todo el mundo.
Divide su tiempo entre Europa y África. Ha practicado artes marciales durante 40 años, estudió chino y viajó por toda Asia. Actualmente imparte cursos de formación de posgrado sobre temas relacionados con las patologías más comunes.
También es periodista especializado en Shiatsu y publica regularmente artículos en el blog www.ryohoshiatsu.com en 6 idiomas.
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