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Combatiendo el calor del verano con la Medicina China:

El verano es la estación del Elemento Fuego (Medicina Tradicional China) , la más Yang de las fases del ciclo anual. Esta estación se caracteriza por la expansión, el movimiento hacia el exterior, la calidez, la luz, el entusiasmo y la conexión. Sin embargo, todo este Fuego, si no se controla, quema.

El Fuego externo, de hecho, se refleja en el calor interno, y si no se encuentra el equilibrio adecuado, el calor se convierte en un factor patógeno, con síntomas que indican:

-Sudoración excesiva;

-Palpitaciones y agitación;

-Insomnio o sueño intranquilo;

-Sequedad bucal y sed intensa;

-Fatiga intensa, especialmente durante las horas más calurosas;

-Lengua roja, a veces con la punta roja;

-Heces secas, orina concentrada.

El órgano que reina en verano es el Corazón, asociado con la alegría, pero también vulnerable a los excesos emocionales y térmicos. Su órgano acompañante es el Intestino Delgado, responsable de distinguir lo puro de lo impuro.

Y es precisamente a partir de este discernimiento que puede comenzar la sanación.

Según la MTC, al igual que en la medicina occidental, la fatiga relacionada con el calor es una condición en la que se consume el Qi (energía) y los fluidos corporales (Jin Ye). El sudor no solo arrastra agua, sino también el Qi Yang.

En algunos casos, esto provoca un agotamiento del Qi y el Yin del Corazón; en otros, un agotamiento del Yin del Pulmón o un debilitamiento del Bazo, que tiene dificultades para transformar y transportar la humedad acumulada.

El calor consume;

la humedad bloquea;

el Fuego Emocional agita;

y el alma se cansa.

En estos casos, la estrategia consiste en restablecer el equilibrio del Fuego, sin extinguirlo, sino regulándolo.

Para lograrlo, los principios terapéuticos fundamentales son:

1. Eliminar el calor del verano (qing shu 清暑);

2. Tonificar el Qi (bu qi 补气);

3. Nutrir el Yin (yang yin 养阴);

4. Refrescar la Sangre (liang xue 凉血);

5. Fortalecer el Bazo (jian pi 健脾).

Los 5 puntos de acupuntura más efectivos para el calor y la fatiga, que pueden tratarse con acupuntura o acupresión (incluido el automasaje), son:

1. PC6 – Neiguan (Puerta Interior):

Meridiano del Pericardio

Ubicación: 2 cun por encima de la muñeca, entre los tendones flexores.

Acción: Calma el Corazón, refresca la Sangre y armoniza el Qi Torácico.

Símbolo: Una mano calmando la tormenta. 2. E36 – Zusanli (Tres Millas del Pie):

Meridiano del Estómago

Ubicación: 3 cun por debajo del borde inferior de la rótula, al lado de la espinilla.

Acción: Tonifica el Qi y la Sangre, fortalece el Bazo y ayuda a restaurar la energía.

Símbolo: El camino que regenera, incluso en el calor.

2. E36 – Zusanli (Tres Millas del Pie):

Meridiano del Estómago

Ubicación: 3 cun por debajo del borde inferior de la rótula, al lado de la espinilla.

Acción: Tonifica el Qi y la Sangre, fortalece el Bazo y ayuda a restaurar la energía.

Símbolo: El camino que regenera, incluso en el calor.

3. IG11 – Quchi (Estanque de la Curva):

Meridiano del Intestino Grueso

Ubicación: Curvatura del codo, lado radial;

Acción: Dispersa el calor, reduce la fiebre, purifica la sangre;

Símbolo: Un estanque que acoge y transforma el fuego.

4. KI3 – Taixi (Gran Arroyo):

Meridiano del Riñón

Ubicación: Entre el maléolo medial y el tendón de Aquiles;

Acción: Nutre el yin, refresca el calor vacío, enraíza el espíritu;

Símbolo: Una sombra fresca al pie de la montaña.

5. HT7 – Shenmen (Puerta del Espíritu):

Meridiano del Corazón

Ubicación: Pliegue de la muñeca, lado del meñique;

Acción: Calma el Shen (espíritu), armoniza el corazón, alivia la ansiedad y el insomnio;

Símbolo: Una puerta que da a un jardín acuático. Además de los puntos individuales, es útil trabajar los meridianos de forma sistémica:

 

Meridiano del Corazón (CM): para proteger el Shen y regular el calor;

Meridiano del Riñón (RI): para anclar la energía y apoyar el Yin;

Meridiano del Bazo (BP): para transformar la humedad y fortalecer el centro;

Meridiano del Pulmón (PU): para regular la sudoración y el equilibrio hídrico;

Meridiano de Sanjiao (Triple Calentador): para armonizar los tres niveles de energía.

 

Actividades diarias que pueden ayudar:

 

Respiraciones profundas y largas

Practica Qi Gong de verano: movimientos lentos y circulares que abren el pecho y mueven el diafragma. Expande y reúne.

Imita un corazón que late, no uno acelerado.

Dieta Yin e hidratante

Promueve alimentos frescos y húmedos, como:

Sandía, pepino, melón;

judías mungo verdes, lechuga, peras;

té verde caliente o infusiones de crisantemo.

Evite:

fritos, especias, alcohol, carnes rojas;

alimentos y bebidas excesivamente fríos (dañan el bazo).

Tés y decocciones tradicionales

Un té con loto, azufaifo y raíz de kudzu puede tonificar el Yin y calmar el Calor.

Algunas soluciones sugeridas por otras tradiciones holísticas:

Ayurveda: recomienda enfriar el fuego Pitta con aceite de coco, aloe vera y sándalo.

El uso de agua fría (no helada) en las muñecas, el cuello y los pies es muy efectivo.

Pranayamas refrescantes como Sheetali ayudan a enfriar la mente y el cuerpo.

Naturopatía: sugiere el uso de oligoelementos como el magnesio y el potasio para reponer las sales minerales perdidas, y remedios florales (como el olmo o el olivo) para la fatiga. Aromaterapia: Menta, lavanda y limón, difundidos o aplicados diluidos en las muñecas y las sienes.

Reflexología podal: Masajear el plexo solar, el corazón y los riñones para favorecer la recuperación energética.

En esencia, el verano nos pone a prueba, como el sol del mediodía que a menudo nos obliga a bajar el ritmo.

Pero esta prueba encierra una valiosa lección: aprender el arte de no hacer nada, de conservar la energía interior, de dejar que la naturaleza siga su curso.

Necesitamos cuidar nuestras relaciones: entre nosotros y el tiempo, entre nosotros y el clima, entre nosotros y esa parte de nosotros que, aunque agotada, no ha dejado de buscar la frescura en el corazón del mundo.

Escúchate. Enraízate. Respira. Como dijo un antiguo maestro del sur:

«Cuando el calor te invada, no luches contra él: déjalo fluir… y déjalo ir como una hoja en el viento».

Bajo tu piel caliente, el agua del equilibrio siempre late, tranquila y profunda.

Simplemente detente. Tócala. Y bebe.

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