
Lorenzo Bonaiuti
EL TALLER DEL PENSAMIENTO
t.me/lorenzo_bonaiuti_shiatsu
SHIATSU: perspectiva, detalle, visión global, vitalidad y las reflexiones que configuran un enfoque.
Estoy repasando una vieja reflexión compartida en Facebook hace años, casi una nota de investigación…
La mayoría de las personas que acuden a nosotros para tratamiento presentan una condición dolorosa, un desequilibrio, un síntoma que absorbe por completo su atención en ese momento. Esto es tan cierto, que la persona a menudo se identifica por completo con esa condición: el detalle de la imagen se ha convertido en la imagen completa; no hay perspectiva, porque la atención de la persona está tan centrada en el «problema», que no hay suficiente profundidad de campo para ver nada más.
Así pues, este desapego empático (el secreto de cualquier definición sincera de trabajo es que siempre es un oxímoron), esta compasión distante, esta presencia ausente necesaria para la profundidad de campo, es responsabilidad del terapeuta. Es el terapeuta quien debe ser consciente de tener siempre ante sí a una persona, única e irrepetible, en su totalidad, con sus propias emociones, un cuello, dos brazos, dos piernas, un vientre, con sus propias experiencias, etc.
Para ello, puede o no abrazar su manifestación dolorosa: si lo hace, se acerca a ella, la toma de la mano, reconoce su punto de partida. Incluso simplemente escuchando, acogiendo. Ahí es donde comienza el viaje. A partir del síntoma, el terapeuta rastrea las señales (el síntoma es lo que la persona describe o destaca, las señales son lo que el terapeuta capta al escuchar, entre líneas o palpando con sus propias manos) y el viaje se despliega hacia (si es posible) la comprensión del origen de la manifestación.
El proceso continúa, trazando y conectando áreas y puntos resonantes, conexiones funcionales y energéticas.
El practicante puede volver a la manifestación inicial varias veces, incluso con un ligero toque o intención: es un ejercicio de perspectiva.
Intenta cerrar un ojo: ahora acerca un dedo al otro ojo abierto, hasta que esté tan cerca que ocupe completamente tu visión, o incluso más cerca, de modo que sea imposible ver todo el dedo y puedas ver una articulación, la piel. Ahora aléjalo rápidamente, manteniéndolo aún frente a ti. En ese momento, puedes ver el dedo, pero en realidad puedes ver la habitación en la que te encuentras y varias cosas más allá y a su alrededor. Ahora acércalo rápidamente y aléjalo lentamente. Repite esta prueba varias veces: cada vez que lo alejes, notarás diferentes detalles en la habitación que no habías visto antes, más lejos, más a un lado.
Este es precisamente un enfoque que considero particularmente útil y significativo: diseñar el tratamiento para reintroducir el síntoma en el panorama general, rastreando las señales, conectando y escuchando las resonancias. Crear esta conexión estimula profundamente los recursos vitales del receptor, su sistema energético y fisiológico completo, y le permite recomprender cada vez más, esa manifestación (que antes absorbía toda su atención) en el panorama general, promoviendo su reequilibrio. Hemos estimulado el movimiento y la comunicación en el sistema energético del receptor.
Redescubrimos la profundidad de campo, la perspectiva que necesitaba para enmarcar y gestionar la situación de forma diferente.
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