CUERPO, MENTE Y ALMA

El ser humano no vive en unidades separadas con compartimentos estancos, sino en una dimensión armoniosa entre cuerpo, mente y alma en una búsqueda continua del equilibrio entre ellos.

Existe una metáfora eficaz, representada por una imagen del filósofo G.I. Gurdjieff, que explica la interacción entre alma, cuerpo, mente y emociones, está representado por un pasajero en un carruaje, dirigido por un cochero que controla los caballos.

En esta representación, el pasajero es el alma que reside en el carruaje (cuerpo), dirigida por el cochero (mente), quien a su vez comanda a los caballos (emociones).

Cada interacción y equilibrio entre estos actores constituye e influye en la vida terrena de cada alma, es decir, de cada persona.

La integración entre estos componentes, encaminada a una búsqueda constante del equilibrio, determina la consecución y el consiguiente mantenimiento de un estado de bienestar.

Durante un tratamiento de Shiatsu es crucial crear una relación profunda entre operador y receptor, donde ambos estén presentes en el Aquí y Ahora.

El operador utilizará su propia intuición, fusionándola con los conocimientos y experiencia adquiridos.

Con el contacto manual alcanzamos una conexión con la parte más profunda del receptor, que podríamos llamar subconsciente, espíritu o alma.

Esto nos permite escuchar e identificar desarmonías internas, que son diferentes a las manifestaciones de malestar físico o emocional, que se expresan externamente.

A menudo, incluso el operador, a través de la empatía y la resonancia vibratoria, siente temporalmente las mismas molestias que el receptor.

En ocasiones también se comparten emociones o dolencias físicas pasajeras, debido a la resonancia entre las energías vitales de las dos personas involucradas y transferidas por los diferentes canales energéticos del receptor.

El objetivo del tratamiento es conectar con esta parte profunda del receptor, permitiendo la activación de sus recursos de autocuración.

También existen los canales de energía definidos como «Extraordinarios», identificados por el médico chino Li Shi Zhen de la dinastía Ming (1518-1593), que se desarrollan tempranamente ya a nivel embrionario, estimulando influencias psíquicas y conductuales activas y encerrando en ellos información. que se refieren a la diferenciación física y espiritual de la persona.

Es decir, lo que la medicina occidental estudia y define simultáneamente como ADN.

Por estas características, tienen una estrecha conexión con la funcionalidad del sistema hormonal y nervioso.

Con los tratamientos de Shiatsu, al contactar y activar estos meridianos, se restablecen las reacciones hormonales y se favorece la homeostasis del sistema nervioso.

Al final del tratamiento, el receptor se encuentra en un estado de profundo bienestar y relajación, como si despertara de un largo sueño reparador.

La percepción del tiempo durante el tratamiento cambia, haciéndolo parecer más corto de lo que realmente ha pasado, debido a la mayor intensidad y profundidad de las emociones vividas, en comparación con un período de tiempo normal.

El sentimiento de relajación, paz y tranquilidad que impregna esta situación experiencial ralentiza temporalmente el proceso de retorno a la mera realidad racional, promueve beneficios psicofísicos a largo plazo y establece una conciencia del propio yo interior, con profundos cambios positivos en el estilo de vida. Al finalizar el masaje es recomendable interactuar con el receptor, que se encuentra en este estado de bienestar, haciéndole preguntas como «¿está todo bien?», o invitarle a expresar de forma espontánea cualquier dolencia, molestia o pregunta. relativo a la experiencia.

Todo esto es necesario para proceder a una elaboración de lo recibido para un equilibrio beneficioso.

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